Qué hacer después de recibir una lectura de la Baraja Española

Introducción

Recibir una lectura con la Baraja Española puede aportar una perspectiva diferente sobre una situación, ayudar a ordenar factores y mostrar relaciones que quizá no se habían considerado conjuntamente.

Pero la utilidad de una consulta no termina cuando finaliza la interpretación.

Después de una lectura conviene distinguir con claridad:

  • qué se interpretó;
  • qué posibilidades se plantearon;
  • qué hechos ya eran conocidos;
  • qué información puede comprobarse;
  • qué decisiones corresponden a quien consulta;
  • qué circunstancias pueden cambiar posteriormente.

En el método de Rey de Espadas una lectura no debe entenderse como una orden, una sentencia ni una garantía sobre lo que ocurrirá.

Es una interpretación realizada a partir de una estructura concreta de 40 cartas.

Recordar primero cómo se realizó la lectura

Todas nuestras consultas utilizan el mismo método:

  • Baraja Española de 40 cartas;
  • sin ochos ni nueves;
  • corte previo de dos cartas;
  • una carta del fondo del mazo;
  • una carta de la zona media;
  • interpretación conjunta de ambas cartas del corte;
  • seis filas de seis cartas;
  • una última fila de cuatro.

Después se estudian:

  • cartas próximas;
  • relaciones entre palos;
  • figuras;
  • filas;
  • columnas;
  • diagonales;
  • zonas exteriores;
  • contexto de la pregunta.

No utilizamos:

  • tiradas de tres cartas;
  • cruces;
  • matrices 3×3;
  • tiradas especiales para amor, trabajo o dinero;
  • cartas clarificadoras;
  • posiciones fijas;
  • cartas invertidas.

La pregunta puede cambiar.

La estructura no.

Lo primero: conservar la interpretación original

Después de una lectura puede resultar útil conservar un registro.

Por ejemplo:

  • fecha;
  • pregunta exacta;
  • contexto aportado;
  • cartas del corte;
  • fotografía de las 40 cartas;
  • figuras identificadas;
  • relaciones principales observadas;
  • interpretación realizada;
  • cuestiones que quedaron abiertas.

Esto permite volver posteriormente a la consulta sin reconstruirla a partir de lo que ocurrió después.

Es especialmente útil evitar modificar retrospectivamente la interpretación.

Si meses más tarde ocurre algo, no deberíamos afirmar que la tirada anterior “ya lo decía” si aquello no fue interpretado así en su momento.

Diferenciar interpretación, posibilidad y hecho

Después de recibir una lectura conviene mantener separados tres niveles.

Interpretación

Es la lectura simbólica de las relaciones entre las cartas.

Por ejemplo, puede observarse una relación relevante entre:

  • afectividad;
  • conflictos;
  • decisiones;
  • cuestiones materiales;
  • movimiento;
  • figuras.

Posibilidad

Es un escenario que podría desarrollarse dependiendo de las circunstancias.

Una posibilidad no significa que vaya a ocurrir obligatoriamente.

Hecho

Es aquello que puede comprobarse mediante:

  • conversaciones;
  • documentos;
  • mensajes;
  • contratos;
  • resoluciones;
  • acciones;
  • decisiones expresadas;
  • comportamientos observables;
  • acontecimientos reales.

Una interpretación puede plantear posibilidades.

No convierte esas posibilidades en hechos.

Los hechos tienen prioridad

Si después de una lectura aparece información objetiva, esa información debe tener prioridad.

Por ejemplo:

  • se recibe una oferta laboral;
  • una persona comunica una decisión;
  • llega una resolución judicial;
  • se firma un contrato;
  • se produce una conversación clara;
  • se confirma o descarta una determinada circunstancia.

La Baraja no debe utilizarse para negar hechos comprobados.

Tampoco debe emplearse para sustituir información que puede obtenerse directamente.

No buscar confirmaciones en cada acontecimiento

Después de una lectura puede resultar tentador interpretar cualquier pequeño acontecimiento como una confirmación.

Por ejemplo:

  • un mensaje inesperado;
  • una llamada;
  • una coincidencia;
  • un silencio;
  • una conversación;
  • una publicación en redes sociales.

No todo lo que ocurre después de una consulta tiene que estar relacionado con la tirada.

Es preferible observar cambios realmente relevantes dentro de la situación consultada.

Evitar convertir cada carta en una predicción

Nuestro método no funciona mediante equivalencias automáticas carta por carta.

No utilizamos reglas como:

  • 5 de Copas = pérdida;
  • 3 de Espadas = ruptura;
  • 7 de Espadas = engaño;
  • As = comienzo;
  • Rey de Oros = éxito económico;
  • Caballo de Bastos = contacto próximo.

Una carta adquiere significado mediante:

  • el palo;
  • las cartas próximas;
  • las figuras;
  • las filas;
  • las columnas;
  • las diagonales;
  • el contexto;
  • el conjunto completo.

Por eso, después de recibir una lectura tampoco conviene aislar una carta y esperar que “se cumpla”.

Los números no tienen significados automáticos

Los números tampoco funcionan mediante equivalencias fijas.

No utilizamos:

  • As = comienzo;
  • 2 = pareja;
  • 3 = tercera persona;
  • 4 = estabilidad;
  • 5 = pérdida;
  • 6 = regreso o pasado;
  • 7 = engaño.

El número forma parte de una carta.

No determina por sí mismo:

  • un acontecimiento;
  • una persona;
  • una relación;
  • un resultado;
  • una fecha.

Por ejemplo:

  • un 2 no demuestra una pareja;
  • un 3 no demuestra una tercera persona;
  • un 5 no confirma una pérdida;
  • un 6 no garantiza un regreso;
  • un 7 no demuestra un engaño.

Tampoco utilizar los números como calendario

Después de la lectura no debemos transformar los números en plazos.

No aplicamos reglas como:

  • 3 = tres días;
  • 3 = tres semanas;
  • 6 = seis meses;
  • 7 = siete días.

Tampoco utilizamos:

  • Bastos = días;
  • Copas = semanas;
  • Oros = meses;
  • Espadas = otro periodo fijo.

Si una consulta quiere estudiar un horizonte temporal, ese periodo se establece en la propia pregunta.

Por ejemplo:

¿Qué evolución puede tener esta situación durante los próximos seis meses?

Los seis meses proceden de la pregunta.

No de las cartas.

Revisar qué parte de la lectura depende de hechos reales

Una forma útil de trabajar con una lectura consiste en preguntar:

¿Qué puedo comprobar realmente?

En una situación laboral, por ejemplo:

  • salario;
  • contrato;
  • horario;
  • responsabilidades;
  • duración;
  • condiciones;
  • comunicaciones de la empresa.

En una cuestión económica:

  • ingresos;
  • pagos;
  • deudas;
  • documentación;
  • impuestos;
  • contratos.

En una relación:

  • conversaciones;
  • acuerdos;
  • decisiones expresadas;
  • comportamiento observable;
  • contacto real.

La lectura aporta una perspectiva interpretativa.

Los hechos permiten comprobar la situación.

La lectura no decide por quien consulta

Después de una consulta pueden aparecer varias alternativas.

Por ejemplo:

  • continuar o no con un proyecto;
  • aceptar o rechazar una oferta;
  • mantener contacto o tomar distancia;
  • negociar;
  • esperar nueva información;
  • modificar una determinada decisión.

La Baraja no sustituye la decisión personal.

Puede ayudar a observar:

  • obstáculos;
  • recursos;
  • movimientos;
  • conflictos;
  • circunstancias materiales;
  • posibles escenarios.

La decisión final corresponde siempre a quien consulta.

No convertir una posibilidad en una obligación

Si durante una lectura aparece una posible evolución, no significa que haya que actuar para hacerla realidad.

Por ejemplo, una lectura puede mostrar interpretativamente:

  • movimiento;
  • un posible acercamiento;
  • una oportunidad;
  • un conflicto pendiente;
  • una decisión futura condicionada.

Eso no obliga a:

  • contactar con alguien;
  • aceptar una propuesta;
  • abandonar una situación;
  • iniciar una negociación;
  • esperar indefinidamente.

Las cartas no sustituyen el criterio personal.

Qué hacer cuando la lectura plantea varias posibilidades

Una misma tirada puede contener:

  • elementos favorables;
  • obstáculos;
  • movimientos;
  • conflictos;
  • factores materiales;
  • figuras relevantes;
  • decisiones todavía abiertas.

Eso no significa necesariamente que la lectura sea contradictoria.

Puede indicar que la situación contiene diferentes factores simultáneamente.

Después de la consulta puede resultar útil separar:

Lo que favorece una posibilidad

de:

Lo que la dificulta

y:

Lo que todavía depende de una decisión o de información nueva.

Las figuras después de la lectura

Las figuras de nuestra Baraja Española son:

  • Sota;
  • Caballo;
  • Rey.

No utilizamos Reinas.

Las figuras pueden representar personas cuando el contexto permite identificarlas.

Pero no utilizamos reglas automáticas como:

  • Sota = mensaje;
  • Caballo = movimiento;
  • Rey = autoridad.

Tampoco identificamos automáticamente una figura por:

  • edad;
  • sexo;
  • profesión;
  • signo;
  • posición.

Caballo y Rey del mismo palo pueden representar a la misma persona

Existe una regla específica de nuestro método que conviene recordar al revisar una lectura:

el Caballo y el Rey del mismo palo pueden representar a una misma persona cuando el contexto y las relaciones de la tirada permiten sostener esa interpretación.

Por ejemplo:

  • Caballo de Espadas y Rey de Espadas;
  • Caballo de Oros y Rey de Oros;
  • Caballo de Copas y Rey de Copas;
  • Caballo de Bastos y Rey de Bastos.

También pueden representar personas diferentes.

No se establece automáticamente.

Por eso no conviene revisar posteriormente una tirada contando figuras como si cada una correspondiera necesariamente a una persona distinta.

Esta posibilidad se refiere específicamente al Caballo y Rey del mismo palo.

No debe generalizarse a cualquier combinación de figuras.

No buscar terceras personas automáticamente

Si en una lectura aparecieron varias figuras, eso no demuestra automáticamente:

  • amantes;
  • infidelidades;
  • relaciones paralelas;
  • rivales;
  • terceras personas sentimentales.

Las figuras deben identificarse mediante:

  • contexto;
  • cartas próximas;
  • filas;
  • columnas;
  • diagonales;
  • relaciones con otras figuras.

Y siempre debe tenerse en cuenta la posible representación conjunta de Caballo y Rey del mismo palo.

No utilizar la lectura para demostrar pensamientos privados

Una lectura puede mostrar relaciones interpretativas alrededor de una figura.

Por ejemplo, una figura puede aparecer conectada con:

  • Copas;
  • Espadas;
  • Bastos;
  • Oros.

Pero esto no convierte en hechos afirmaciones como:

  • “me ama”;
  • “me echa de menos”;
  • “tiene miedo”;
  • “quiere volver”;
  • “me engaña”;
  • “está pensando en mí”;
  • “oculta algo”.

Esas afirmaciones pertenecen a la vida privada de otra persona y necesitan hechos para poder presentarse como ciertas.

No revisar una lectura utilizando cartas invertidas

Todas las cartas se interpretan en posición normal.

No utilizamos:

  • significado contrario por inversión;
  • bloqueo por carta invertida;
  • retraso por inversión;
  • resultado negativo por carta girada.

Si al revisar una fotografía una carta aparece físicamente girada, eso no modifica su significado dentro de nuestro método.

Los matices proceden de las relaciones entre las cartas.

Qué hacer si una parte de la lectura no quedó clara

Una explicación puede revisarse.

Pero revisar no significa añadir cartas.

Si existe una duda sobre una parte de la lectura, se vuelve a observar:

  • el corte;
  • las cartas próximas;
  • los palos;
  • las figuras;
  • las filas;
  • las columnas;
  • las diagonales;
  • las zonas exteriores;
  • el contexto original.

Las 40 cartas ya constituyen la tirada completa.

No añadimos una carta para aclarar.

No realizamos cartas clarificadoras

No utilizamos:

  • una carta adicional para confirmar;
  • una carta para identificar a una persona;
  • una carta para decidir entre dos interpretaciones;
  • una carta para preguntar qué ocurrirá después.

La aclaración debe encontrarse, hasta donde sea posible, dentro de las propias 40 cartas.

Si el conjunto no permite una conclusión suficientemente clara, es preferible reconocerlo.

Tampoco realizamos una tirada de aclaración

Después de una lectura no hacemos automáticamente:

  • una tirada de tres cartas;
  • una cruz;
  • cinco cartas adicionales;
  • una tirada específica para el resultado;
  • otra para una persona concreta.

La lectura original se estudia dentro de su misma estructura.

Cuándo tiene sentido revisar una lectura

Revisar una lectura no significa necesariamente realizar otra.

Puede revisarse el registro original cuando:

  • aparece información nueva;
  • ocurre un acontecimiento relevante;
  • alguien toma una decisión;
  • se produce una conversación;
  • llega un documento;
  • cambia una circunstancia importante.

La finalidad es comparar:

qué se interpretó entonces

con:

qué se sabe ahora.

No reinterpretar las cartas para adaptarlas al resultado conocido.

No programamos revisiones automáticas

No establecemos como regla:

  • revisión a los siete días;
  • revisión al mes;
  • nueva lectura a las seis semanas;
  • nueva consulta a los tres meses.

El simple paso del tiempo no obliga a repetir una consulta.

Tiene más sentido esperar a que ocurra un cambio relevante.

Cuándo puede tener sentido una nueva lectura

Una nueva consulta puede ser razonable cuando:

  • aparece información importante;
  • una persona toma una decisión;
  • cambia una relación;
  • cambia una oferta;
  • surge una nueva oportunidad;
  • se produce una conversación relevante;
  • ocurre un acontecimiento importante;
  • aparece una pregunta diferente.

En ese caso se realiza de nuevo el método completo.

No una tirada reducida de seguimiento.

La nueva lectura utiliza otra vez las 40 cartas

Cuando existe una nueva situación suficientemente distinta, se vuelve a utilizar:

  • la baraja completa de 40 cartas;
  • el corte de dos cartas;
  • una del fondo;
  • una de la zona media;
  • seis filas de seis;
  • una última fila de cuatro.

No conservamos determinadas cartas de la lectura anterior.

No sacamos solo unas pocas cartas para ver “qué cambió”.

Cada consulta completa parte de la situación actual.

Una nueva lectura necesita nuevo contexto

Si han cambiado las circunstancias, también debe actualizarse el contexto.

Puede resultar útil indicar:

  • qué ocurrió desde la consulta anterior;
  • qué decisión se tomó;
  • qué información apareció;
  • qué personas siguen siendo relevantes;
  • cuál es ahora la pregunta.

La nueva lectura no debe construirse intentando demostrar que la anterior tenía razón.

Debe estudiar la situación actual.

No repetir la misma pregunta para buscar otra respuesta

Realizar repetidamente la misma consulta sin que haya cambiado nada puede generar interpretaciones innecesariamente contradictorias.

No tiene sentido repetir de inmediato:

¿Volverá?

¿Y ahora volverá?

¿Y esta semana?

si no se ha producido ningún cambio relevante.

Una nueva lectura tiene más sentido cuando existe nueva información o una nueva pregunta.

Después de una lectura sentimental

En una cuestión afectiva puede resultar útil observar posteriormente:

  • si existe contacto real;
  • qué conversaciones se producen;
  • qué decisiones se expresan;
  • si cambian los conflictos;
  • si aparecen nuevas circunstancias;
  • qué comportamientos son observables.

La lectura puede mostrar interpretativamente:

  • afectividad;
  • conflicto;
  • movimiento;
  • obstáculos;
  • decisiones.

Pero los hechos posteriores permiten saber qué está ocurriendo realmente.

Después de una lectura profesional

En trabajo o proyectos conviene comprobar:

  • ofertas;
  • contratos;
  • plazos;
  • salario;
  • condiciones;
  • responsabilidades;
  • financiación;
  • comunicaciones;
  • decisiones reales.

La Baraja puede ayudar a ordenar factores.

No sustituye el análisis profesional o económico.

Después de una lectura relacionada con cuestiones legales

Si existen:

  • procedimientos;
  • propiedad;
  • documentos;
  • reclamaciones;
  • contratos;
  • decisiones administrativas;

los hechos jurídicos deben comprobarse directamente.

Una lectura no determina:

  • quién ganará un juicio;
  • qué resolverá un tribunal;
  • qué derechos tiene una persona;
  • qué plazo legal se aplica.

Estas cuestiones requieren documentación y asesoramiento profesional.

Las cuestiones de salud quedan fuera de nuestro método

No utilizamos la Baraja para:

  • diagnosticar;
  • interpretar síntomas;
  • valorar enfermedades;
  • recomendar tratamientos;
  • evaluar salud mental.

Si una cuestión pertenece al ámbito sanitario, debe abordarse con profesionales de la salud.

No necesitamos utilizar una lectura posterior para comprobar una cuestión médica.

Mantener un registro puede ser útil

Un registro sencillo puede contener:

  • fecha;
  • pregunta;
  • contexto;
  • corte;
  • fotografía de la disposición;
  • figuras identificadas;
  • principales relaciones;
  • interpretación;
  • hechos conocidos en ese momento;
  • cambios posteriores.

Esto permite analizar con mayor claridad qué parte pertenecía a:

  • la interpretación;
  • la posibilidad;
  • los hechos.

Evitar modificar una interpretación después del resultado

Supongamos que meses después ocurre un acontecimiento importante.

No deberíamos volver a una tirada y afirmar:

“Esta carta significaba exactamente eso.”

si esa interpretación no se realizó inicialmente.

Una revisión responsable compara.

No reescribe.

Qué hacer cuando una predicción aparente no ocurre

Una lectura no es una garantía.

Si una posibilidad planteada no se desarrolla, puede deberse a que:

  • las circunstancias cambiaron;
  • alguien tomó otra decisión;
  • apareció información nueva;
  • una posibilidad simplemente no se concretó;
  • la interpretación inicial no fue suficientemente precisa.

No es necesario forzar posteriormente una explicación para demostrar que la lectura “tenía razón”.

Una lectura no necesita cumplirse como una lista de acontecimientos

El método no funciona como una secuencia cerrada de predicciones.

La disposición permite estudiar relaciones entre distintos elementos de una situación.

Por ello, después de una consulta no conviene esperar una lista del tipo:

  1. ocurrirá esto;
  2. después aquello;
  3. finalmente sucederá esto otro.

No utilizamos posiciones cronológicas fijas.

Qué puede aportar realmente una lectura después de recibirla

Una consulta puede resultar útil para:

  • observar una situación desde otra perspectiva;
  • distinguir diferentes factores;
  • reconocer conflictos;
  • observar cuestiones materiales;
  • estudiar movimiento;
  • identificar decisiones pendientes;
  • relacionar personas y circunstancias;
  • plantear posibles escenarios.

Después, cada uno de esos elementos debe relacionarse con la realidad.

Lista práctica después de una lectura

Puedes revisar estas preguntas:

  • ¿Cuál era exactamente mi pregunta?
  • ¿Qué contexto conocíamos en ese momento?
  • ¿Qué interpretaciones se realizaron?
  • ¿Qué escenarios se plantearon como posibilidades?
  • ¿Qué hechos eran ya conocidos?
  • ¿Qué información puedo comprobar?
  • ¿Ha cambiado realmente algo?
  • ¿Hay una decisión pendiente?
  • ¿Ha aparecido una nueva pregunta?
  • ¿Estoy intentando convertir una interpretación en una certeza?

Estas preguntas ayudan a conservar el sentido original de la consulta.

Cuándo no hace falta otra lectura

No es necesario repetir una consulta simplemente porque:

  • hayan pasado varios días;
  • haya pasado un mes;
  • exista curiosidad;
  • se quiera confirmar una respuesta;
  • la respuesta anterior no haya gustado;
  • todavía no haya ocurrido nada.

Si la situación no ha cambiado, puede ser más útil esperar a disponer de nueva información.

Cuándo sí puede existir una nueva pregunta

Puede surgir una consulta diferente cuando ocurre algo relevante.

Por ejemplo:

Antes:

¿Qué factores favorecen o dificultan esta relación?

Después de una conversación importante:

¿Qué factores debería tener en cuenta ante la nueva situación creada por esta conversación?

La segunda pregunta parte de un contexto diferente.

Por eso puede justificar una nueva lectura.

Conclusión

Después de recibir una lectura de la Baraja Española, lo más útil no es esperar que cada carta se convierta en un acontecimiento.

Conviene conservar:

  • la pregunta;
  • el contexto;
  • el corte;
  • la disposición;
  • la interpretación realizada.

Y distinguir siempre entre:

  • interpretación;
  • posibilidad;
  • hecho.

En Rey de Espadas utilizamos siempre:

  • Baraja Española de 40 cartas;
  • sin ochos ni nueves;
  • corte con una carta del fondo y otra de la zona media;
  • interpretación conjunta del corte;
  • seis filas de seis;
  • una última fila de cuatro.

No utilizamos:

  • tiradas diferentes según el tema;
  • cruces;
  • tiradas de tres o cinco cartas;
  • posiciones predeterminadas;
  • cartas clarificadoras;
  • cartas invertidas;
  • significados automáticos de los números;
  • tiempos derivados de números o palos;
  • significados rígidos carta por carta;
  • revisiones obligatorias después de un plazo fijo.

El Caballo y el Rey del mismo palo pueden representar a una misma persona cuando el contexto y las relaciones de la tirada permiten sostener esa interpretación.

También pueden representar personas distintas.

No se establece automáticamente.

Una nueva lectura tiene sentido cuando existe un cambio relevante, nueva información, una decisión o una pregunta diferente.

No simplemente porque haya transcurrido un determinado número de días.

La Baraja puede aportar una perspectiva interpretativa.

Los hechos, las decisiones reales y la información comprobable tienen prioridad.

Si quieres conocer exactamente la estructura utilizada en nuestras consultas, puedes consultar el método de tirada con Baraja Española.